En la última década, México se ha consolidado como uno de los principales mercados del mundo para el desarrollo de residencias de marca, un segmento del mercado inmobiliario de ultra lujo que mezcla amenidades de hotel cinco estrellas con la privacidad de una vivienda permanente y el respaldo de marcas reconocidas a nivel mundial.
Según un estudio de 2025 elaborado por la firma Onirius Hospitality Advisors, México ocupa el cuarto lugar a nivel global en número de residencias de marca construidas y el tercero en número de proyectos actualmente en desarrollo, solo por detrás de potencias como Emiratos Árabes Unidos y Estados Unidos.
Estas residencias —identificadas por llevar nombres como Armani, Elie Saab, Porsche o Ritz-Carlton— han registrado un crecimiento del 230% en su inventario global durante los últimos 10 años. En México, esta tendencia se acelera impulsada por factores como la vocación turística del país, su ubicación geográfica privilegiada y una creciente demanda de compradores internacionales con alto poder adquisitivo.
Un contraste social: lujo frente al rezago habitacional
El auge de las branded residences en México convive con un entorno nacional donde millones de personas no tienen acceso a vivienda digna y asequible. Sin embargo, este fenómeno de contraste se explica, en parte, por el atractivo que representa México para inversionistas y compradores globales: cercanía con Estados Unidos, destinos turísticos consolidados, estabilidad jurídica para inversionistas extranjeros y la calidad de vida que ofrecen ciudades como Los Cabos, Cancún o la Ciudad de México.

Los Cabos y la Riviera Maya, epicentros del lujo
Los datos del estudio de Onirius destacan que Los Cabos se ubica como la quinta ciudad del mundo con más residencias de marca, con 16 proyectos consolidados y otros siete en desarrollo. Se estima que hacia 2030 el inventario de branded residences en esta ciudad crecerá un 44%.
La Riviera Maya, por su parte, apunta a un crecimiento aún más acelerado: actualmente cuenta con seis desarrollos consolidados y 14 en construcción, y se espera que su inventario aumente 233% en los próximos cinco años, siendo el mercado de más rápido crecimiento a nivel mundial en este nicho.
Dos modelos de negocio: hotelero y de estilo de vida
De acuerdo con Roberto Pulido, CEO de MiRA (desarrolladora de Armani Residences), existen dos enfoques principales para este tipo de residencias. El primero tiene su origen en el sector hotelero, donde marcas como Ritz-Carlton, Rosewood o Kimpton ofrecen residencias integradas a hoteles, con acceso compartido a servicios y posibilidad de participar en programas de renta.

El segundo modelo es más reciente y está basado en marcas de moda, automóviles o estilo de vida —como Armani, Elie Saab, Aston Martin o Cipriani— que ofrecen su identidad, diseño y filosofía a proyectos 100% residenciales, sin vínculo directo con la operación hotelera.
En México, ambos modelos conviven: el enfoque hotelero se implementa principalmente en destinos turísticos como Cancún, Puerto Escondido o la Riviera Nayarit, mientras que los proyectos urbanos, como el de Armani en Polanco, apuestan por la exclusividad residencial con fuerte carga de diseño y marca.
El caso Armani Residences: lujo con ADN milanés
Uno de los desarrollos más emblemáticos en este rubro es Armani Residences Ciudad de México, ubicado en la esquina de Molière y Masaryk, en el corazón de Polanco. Con solo 57 departamentos —cuyo precio parte desde los 40 millones de pesos—, el proyecto es diseñado por Sordo Madaleno Arquitectos bajo la supervisión directa de la casa de moda italiana, que interviene en todos los detalles: desde materiales y texturas hasta el diseño interior completo.
“El equipo de Armani ha intervenido todo el edificio”, explicó Pulido. La marca también forma parte del comité de vigilancia del condominio, aprueba a los administradores e incluso puede inspeccionar y sugerir mejoras para conservar la calidad del inmueble a largo plazo. Se trata de un modelo de gestión integral, en el que la marca actúa como un garante externo de calidad y diseño.
¿Por qué las marcas apuestan por México?
Para las firmas globales, asociarse con desarrolladores mexicanos permite ampliar su portafolio, diversificar ingresos y ganar visibilidad internacional. Para los desarrolladores, la presencia de una marca reconocida internacionalmente eleva el valor del inmueble, acelera las preventas, facilita la atracción de clientes internacionales y permite cobrar una prima de entre 30% y 60% sobre el precio de mercado de un desarrollo similar sin marca.
Además, muchas de estas marcas cuentan con programas de fidelización y relaciones con compradores frecuentes, lo que incrementa las probabilidades de éxito en la preventa y da mayor seguridad a los inversionistas.
Alta demanda en un mercado exclusivo
Aunque los precios son inaccesibles para la mayoría de la población, hay una demanda creciente de clientes locales y extranjeros interesados en este tipo de propiedades. Según Pulido, además de habitantes de la Ciudad de México, hay compradores de Monterrey, Guadalajara o Torreón que buscan establecer una segunda residencia en la capital, motivados por razones de trabajo, movilidad o estilo de vida.

El perfil del comprador en este segmento es claro: individuos con alto patrimonio neto (UHNWI) que buscan diseño exclusivo, seguridad jurídica, calidad constructiva y una experiencia de vida superior.
Perspectivas hacia 2030
La consultora Onirius estima que el número de residencias de marca en México crecerá más del 50% hacia el año 2030, consolidando al país como un centro estratégico para el mercado inmobiliario de ultra lujo. Este crecimiento está alineado con el aumento proyectado del 28.5% en la población mundial de individuos con altísimo patrimonio.
En un entorno donde la vivienda social enfrenta desafíos estructurales, las branded residences representan el rostro más sofisticado del sector inmobiliario mexicano, con desarrollos que, aunque reservados para unos pocos, proyectan a México como un referente global del lujo, el diseño y la arquitectura residencial de alto nivel.