En la Ciudad de México, casi la mitad de la población vive en condiciones de propiedad informal, lo que significa que sus viviendas o terrenos carecen de escrituras a su nombre. Esta situación, que compromete directamente el patrimonio de miles de familias, ha sido documentada en la última Encuesta de Servicios Notariales elaborada por el Colegio de Notarios en 2023: 51% de los capitalinos cuenta con escrituras, 38% carece de ellas y 11% tiene documentos a nombre de terceros.
La falta de certeza jurídica en la tenencia de la tierra es un problema complejo, con raíces económicas, culturales y sociales. En palabras de la diputada local Claudia Neli Morales Cervantes, del Partido Verde Ecologista, tan solo en el primer semestre de 2025 se recibieron 80 solicitudes de asesoría jurídica en Iztapalapa, principalmente relacionadas con conflictos de propiedad, trámites de escrituración y dudas sobre titularidad.

Durante un foro organizado por la Comisión Registral, Notarial y Tenencia de la Tierra del Congreso capitalino, Morales advirtió que la mayoría de los problemas derivan del desconocimiento de la ley y de los derechos que tienen los ciudadanos para proteger su patrimonio.
Obstáculos económicos y culturales
Uno de los principales frenos para la formalización de la propiedad es el costo percibido de los trámites. El presidente del Colegio de Notarios de la Ciudad de México, Roberto Garzón, explicó que la mayor parte del gasto corresponde en realidad al pago de impuestos —como el ISR y el IVA— más que a los honorarios notariales.
“Se piensa que los notarios cobran demasiado, pero en realidad somos quienes recaudamos impuestos. Si esos pagos no se hacen, las familias quedan en irregularidad”, puntualizó.
Además de las barreras económicas, existe un obstáculo cultural: la creencia de que realizar trámites notariales como testamentos equivale a anticipar la muerte. Esta percepción, según Garzón, retrasa la formalización y deja a miles de familias vulnerables frente a conflictos legales o incluso a actos delictivos.
Consecuencias de la informalidad
La falta de escrituras no solo impide vender, heredar o solicitar créditos respaldados por la vivienda; también expone a las familias a situaciones de riesgo. Garzón advirtió que el fenómeno del despojo es cada vez más grave en la capital:
“El título no es solo para heredar. Hoy enfrentamos un problema serio con los despojos; si no hay escritura, es casi imposible defender la propiedad”, subrayó.

Por su parte, la diputada Morales recordó que la informalidad limita el acceso a apoyos gubernamentales para vivienda, ya que la mayoría de los programas requieren documentos que acrediten la posesión legal.
Acciones institucionales
Con el objetivo de reducir esta brecha, en 2024 el Congreso capitalino y el Colegio de Notarios firmaron un convenio para ampliar el acceso a los servicios notariales. El acuerdo, vigente hasta enero de 2027, contempla módulos de atención ciudadana, capacitación y descuentos en trámites de escrituración, buscando incentivar la regularización de la propiedad.
Para especialistas, este esfuerzo conjunto es un paso relevante, pero insuficiente. La magnitud del problema requiere fortalecer la cultura de la legalidad, generar esquemas de financiamiento accesibles y mantener campañas de información que acerquen a los ciudadanos al proceso de regularización.
La certeza jurídica no es un trámite burocrático más, sino un elemento clave para proteger el patrimonio, garantizar la transmisión intergeneracional de la vivienda y blindar a las familias frente a abusos o despojos. En un contexto donde la Ciudad de México enfrenta altos índices de inseguridad y desigualdad, avanzar hacia la formalización de la propiedad es también una estrategia de seguridad social.