En el corazón del Centro Histórico de Mérida, una casona del siglo XVI recupera su esplendor como el Hotel Sevilla, un proyecto que combina historia, diseño y bienestar bajo la dirección de Rafael Micha y Grupo Habita. Con su reapertura, la cadena hotelera suma un nuevo capítulo a su trayectoria, reafirmando su compromiso con la preservación del patrimonio arquitectónico y la creación de experiencias únicas.
El inmueble, ubicado en la Calle 62, número 511, fue una de las primeras construcciones erigidas tras la fundación de Mérida en 1542. A lo largo de los siglos, sus muros de piedra y amplios patios fueron testigos del desarrollo urbano y social de la capital yucateca. En el siglo XIX, perteneció a Josefa Escudero y Aguirre, hija de Pedro Manuel Escudero Gilón, un destacado administrador del comercio del tabaco durante la época colonial. La residencia también fue punto de encuentro de viajeros y pensadores conservadores conocidos como Los rutinarios, quienes debatían sobre el rumbo político de la región.

Ya en el siglo XX, el edificio pasó por diversas manos hasta que en la década de 1950, Antonio Mimenza Ortiz lo transformó en el Hotel Sevilla, inaugurado entre 1952 y 1956. En esos años, Mérida comenzaba a consolidarse como un destino turístico relevante gracias a su herencia colonial y su cercanía con las zonas arqueológicas mayas. El hotel operó con éxito durante varias décadas, convirtiéndose en un referente de hospitalidad en el sureste mexicano.
Después de un largo periodo de inactividad, el Hotel Sevilla vuelve a la vida. Bajo la visión de Rafael Micha y el sello distintivo de Grupo Habita, el espacio renace como un refugio contemporáneo con alma histórica. El proyecto conserva la esencia del edificio original, reinterpretando su arquitectura desde una mirada moderna y sensible.
El diseño arquitectónico e interior estuvo a cargo del despacho Zeller & Moye, quienes se inspiraron en los valores del patrimonio yucateco. Su propuesta respeta la estructura novohispana del inmueble, integrando materiales locales, texturas naturales y una cuidada entrada de luz tropical. Cada patio, corredor y terraza se concibe como un diálogo entre el pasado y el presente.

El hotel cuenta con 21 habitaciones y suites, cada una diseñada para ofrecer una experiencia de descanso íntima y personalizada. Las suites swim-up con acceso directo a piscinas semi-privadas, junto con habitaciones familiares y espacios abiertos, reflejan la intención de crear un ambiente cálido, elegante y atemporal.
El diseño gráfico, desarrollado por el estudio Bienal de Mérida, complementa la identidad del proyecto con una narrativa visual coherente que conecta tradición y modernidad. Este enfoque refuerza la visión de Grupo Habita, conocida por transformar edificios históricos en hoteles con identidad propia y arraigo cultural.
Más allá del hospedaje, el Hotel Sevilla busca ofrecer una experiencia integral. Su piscina, jardines y áreas de convivencia se convierten en espacios de contemplación y bienestar, ideales para viajeros que desean reconectarse con el entorno. La atmósfera se caracteriza por su elegancia discreta y calidez artesanal, atributos que han distinguido a Grupo Habita en cada uno de sus desarrollos.

“Este proyecto no impone una estética nueva, sino que respeta la memoria del lugar y la reactiva desde la contemporaneidad”, señaló Rafael Micha, quien destacó que el propósito del Hotel Sevilla es restituir vida y significado a un inmueble con más de cuatro siglos de historia.
La recuperación de esta casona representa no solo una apuesta por el turismo de calidad, sino también por la preservación del patrimonio histórico de Mérida, una ciudad reconocida por su riqueza arquitectónica y cultural. Con el Hotel Sevilla, Grupo Habita reafirma su papel como impulsor de proyectos que fusionan arquitectura, arte y hospitalidad, contribuyendo al desarrollo de destinos sostenibles con identidad propia.