En medio de un auge sin precedentes para la industria manufacturera mexicana, impulsado principalmente por el fenómeno del nearshoring, el país enfrenta un desafío estructural que amenaza con frenar su potencial: la fragilidad del sistema eléctrico nacional. Aunque México se ha consolidado en los últimos años como un destino estratégico para la relocalización de cadenas de suministro globales, la falta de una infraestructura energética confiable está afectando seriamente la competitividad de los parques industriales, uno de los motores clave del crecimiento económico regional.

Según datos recientes de la Asociación Mexicana de Parques Industriales Privados (AMPIP), el 91% de los más de 460 parques industriales activos en México ha experimentado interrupciones eléctricas en algún momento. Estas fallas no solo suponen un riesgo operativo para las empresas instaladas, sino que además generan desconfianza entre inversionistas internacionales que buscan destinos con infraestructura estable, segura y moderna para sus operaciones.

Cada minuto sin energía cuesta millones

En un entorno altamente competitivo, donde los procesos de manufactura deben operar de manera continua y con precisión, cada minuto sin energía eléctrica representa una pérdida millonaria. Esto se traduce no solo en impactos económicos directos para las empresas, sino también en una merma en la imagen de confiabilidad del país ante socios comerciales extranjeros.

Regiones clave para la industria, como Nuevo León, Guanajuato y Jalisco, han reportado frecuentes interrupciones eléctricas en los últimos meses. Esta situación ha encendido alertas en diversos sectores productivos, quienes ya han comenzado a tomar medidas por cuenta propia para aumentar su autonomía energética.

Soluciones emergentes: generación distribuida y autoconsumo

Ante la falta de una red eléctrica nacional eficiente, muchas empresas están migrando hacia modelos de generación distribuida, almacenamiento de energía (BESS) y esquemas de autoconsumo, que les permiten reducir su dependencia del suministro centralizado y mejorar su resiliencia operativa.

“México debe transitar hacia un modelo energético justo, local y descentralizado. La figura del smart grid puede ser una respuesta frente a la saturación de la red y los frecuentes cortes en regiones clave”, señaló José María Galdón, country manager de Greening en México.

Energías renovables: una oportunidad desaprovechada

Uno de los caminos más claros hacia la autonomía energética en parques industriales es el uso de energías renovables, especialmente la solar. México cuenta con una de las irradiaciones solares más altas del mundo, con un promedio de 6.36 kWh/m² por día, de acuerdo con datos de la UNAM (2025).

Sin embargo, a pesar de este enorme potencial, la implementación de infraestructura solar en entornos industriales ha sido lenta y limitada, principalmente debido a barreras regulatorias, trámites burocráticos y saturación en la red nacional. Según cifras de la Comisión Reguladora de Energía (CRE), actualmente existen más de 3,300 megavatios (MW) instalados bajo esquemas de generación distribuida, de los cuales el 99% proviene de energía solar.

“México no puede esperar más. Si queremos mantenernos como un destino industrial competitivo, debemos garantizar seguridad energética desde lo local”, advirtió Galdón. “El reto ahora es que autoridades, empresas y desarrolladores trabajen juntos hacia modelos de infraestructura más inteligentes y sustentables”.

Smart grids: clave para la competitividad futura

En este contexto, las redes inteligentes o smart grids emergen como una alternativa viable y estratégica. Este tipo de sistemas permiten a los parques industriales gestionar de forma autónoma su demanda energética, integrar fuentes renovables como la solar, almacenar energía y utilizar sensores y tecnologías digitales para optimizar el consumo en tiempo real.

Las smart grids no solo ofrecen ventajas operativas y económicas, sino que también abren la puerta a una infraestructura más resiliente, descentralizada y sustentable.

“Desarrollar un smart grid en parques industriales no es únicamente una inversión en infraestructura; es una inversión en competitividad, sustentabilidad y resiliencia industrial”, concluyó Galdón.

El tiempo apremia

Mientras México continúa atrayendo empresas extranjeras por su ubicación estratégica y costos competitivos, el suministro eléctrico confiable se vuelve un diferenciador crucial. La falta de acciones contundentes por parte de las autoridades podría traducirse en la pérdida de oportunidades industriales frente a competidores como Brasil, India o países del sudeste asiático.

La solución ya existe, y está al alcance: energías limpias, redes inteligentes y colaboración multisectorial. El momento de actuar es ahora. México debe acelerar la transición hacia un modelo energético descentralizado y eficiente si quiere capitalizar plenamente el “boom” del nearshoring y consolidarse como líder manufacturero global en el siglo XXI.