La Ciudad de México ha dejado de ser el epicentro de la inversión inmobiliaria en el país. De acuerdo con la Asociación de Desarrolladores Inmobiliarios (ADI), hace apenas unos años, ocho de cada diez pesos invertidos por sus asociados se destinaban a la capital, mientras que hoy apenas dos pesos de cada diez se quedan en ella. El resto se ha redirigido hacia regiones con mayor dinamismo, menos trabas regulatorias y mejores condiciones de crecimiento.

Durante su participación en el foro Tiburones Inmobiliarios, María José Fernández Ros, directora general de la ADI, explicó que la pérdida de atractivo de la CDMX se debe principalmente al retraso en los procesos de permisos y licencias, así como a la incertidumbre derivada de regulaciones recientes que, en su opinión, frenan la confianza del inversionista.

“Los inversionistas lo vieron con muy malos ojos porque, cumpliendo con todo lo que marca la ley, los proyectos se llegaron a tardar de tres a cuatro años en el proceso de obtener permisos y licencias. Entonces, buscaron otros mercados”, detalló Fernández Ros.

La CDMX enfrenta un freno en su desarrollo inmobiliario

Actualmente, la ADI agrupa a 78 empresas del sector, las cuales planean invertir más de 15,000 millones de dólares en 2025, generando 350,000 empleos anuales y beneficiando a 48 ramas industriales relacionadas con el sector inmobiliario. Sin embargo, la capital del país ha dejado de ser el destino principal de estas inversiones.

Fernández Ros explicó que las recientes propuestas regulatorias en la Ciudad de México, como el tope al aumento de rentas y la estrategia del Bando 1, orientada a mitigar la gentrificación, han generado desconfianza entre los desarrolladores.

“Es bien sabido que en muchos países trataron de implementar rentas congeladas y se tuvo un efecto contrario: las rentas se fueron para abajo y los inmuebles fueron abandonados”, advirtió.

Para la directiva, el principal reto de la capital no es la especulación ni el alza de precios, sino la falta de oferta de vivienda, problema que se ha agravado debido a los obstáculos que enfrentan los proyectos habitacionales.

“En el momento que se den las facilidades para la construcción de vivienda, se nivelan los mercados de renta y venta”, enfatizó.

Pese a reconocer que algunas posturas pueden no ser populares, Fernández Ros hizo un llamado a mantener un diálogo abierto con las autoridades, con el fin de alcanzar acuerdos que impulsen nuevamente el crecimiento urbano sostenible en la capital.

Nuevos polos de inversión: turismo e industria lideran el crecimiento

Mientras la Ciudad de México enfrenta una contracción, otros destinos del país se consolidan como los nuevos motores del sector inmobiliario. De acuerdo con la ADI, Baja California, la Riviera Nayarit, la Riviera Maya, Quintana Roo, Yucatán y el Bajío concentran actualmente 31% de las inversiones totales, especialmente en proyectos turísticos.

“Estamos teniendo una inversión que asciende a casi 31% del total en proyectos turísticos, lo que nunca habíamos tenido”, señaló Fernández Ros.

El auge de estas zonas responde al crecimiento del turismo nacional e internacional, la revalorización del sur-sureste del país y las facilidades regulatorias que ofrecen los gobiernos locales a los desarrolladores.
Paralelamente, el desarrollo industrial continúa siendo un área estratégica, impulsada por el nearshoring y la demanda de espacios logísticos.

Aunque Fernández Ros reconoció cierta desaceleración tras el fuerte auge del fenómeno de relocalización, sostuvo que el segmento industrial sigue ofreciendo un panorama atractivo para la inversión de largo plazo.

Comercio y vivienda: recuperación con matices

El sector de centros comerciales también muestra señales de recuperación tras el impacto de la pandemia. La ADI reporta una tasa de ocupación del 93%, cifra que refleja una reactivación sostenida del consumo y del entretenimiento presencial.

“Si bien es un sector muy consolidado y sofisticado en México, vemos muchas oportunidades y nuevos destinos donde puede crecer”, indicó la directora de la ADI.

Respecto a la vivienda, el panorama aún es mixto. Existen retos por la lentitud en los trámites y el inventario acumulado, aunque las oportunidades se mantienen en el segmento de renta, la vivienda media y la de interés social.
Fernández Ros destacó que varios proyectos de vivienda en renta están en ejecución, y subrayó la relevancia de colaborar con programas del gobierno federal, como los créditos del Infonavit, para atender la demanda de vivienda asequible.

“La vivienda media y residencial todavía ofrece oportunidades y, por supuesto, debemos subirnos al tren del gobierno con las oportunidades que está dando el Infonavit”, concluyó.

Un cambio de paradigma en la inversión inmobiliaria

El desplazamiento de la inversión inmobiliaria desde la Ciudad de México hacia regiones turísticas e industriales marca un cambio estructural en el mapa de desarrollo nacional.
Mientras la capital enfrenta desafíos normativos y burocráticos, otras zonas del país emergen como polos de atracción, impulsadas por su conectividad, costos competitivos y apertura a la inversión privada.

El reto, según la ADI, será recuperar la confianza de los inversionistas en la CDMX y garantizar certidumbre jurídica, reglas claras y agilidad administrativa que permitan al sector volver a crecer de manera ordenada y sostenible.