En medio del creciente debate público sobre la gentrificación y el aumento de los precios de renta en la capital del país, la Asociación de Desarrolladores Inmobiliarios (ADI) aseguró que la única vía sostenible para contener esta tendencia es incentivar la inversión y ampliar la oferta de vivienda para todos los sectores sociales.

El pronunciamiento se produce tras las recientes protestas ciudadanas en distintos puntos de la Ciudad de México, motivadas por el encarecimiento sostenido de la vivienda. En respuesta, la jefa de Gobierno, Clara Brugada Molina, presentó el llamado “Bando 1”, un paquete de 14 acciones que incluye la creación de un índice de precios de renta y el impulso de una Ley de Rentas Asequibles.

Sin embargo, desde la perspectiva de la ADI —organización que agrupa a los principales desarrolladores inmobiliarios del país y está encabezada por Jaime Fasja— estas medidas no atienden las causas estructurales del problema. A su juicio, la falta de nueva oferta habitacional es el verdadero detonante del alza en los precios y del desplazamiento de familias.

“La única forma sostenible de contener el alza de precios es incentivando la construcción y rehabilitación de vivienda de calidad mediante una agenda urbana integral, que siente las bases para generar un mercado inmobiliario más amplio e incluyente”, explicó la Asociación mediante un comunicado.

Entre los ejes que plantea la ADI para esa agenda están: desregulación de procesos, agilización de permisos, mayor altura y densidad en edificaciones, reciclaje de suelo subutilizado y certeza jurídica para inversionistas. Advierten que, si no se generan estas condiciones, la oferta de vivienda seguirá limitada y los precios continuarán subiendo.

Riesgos de limitar las rentas

Uno de los puntos más controvertidos del “Bando 1” es la posibilidad de establecer límites o topes a los precios de renta. Para la ADI, esta medida no sólo sería ineficaz para frenar la gentrificación, sino que incluso podría desincentivar la inversión en nuevos desarrollos, dificultar el mantenimiento de inmuebles existentes y reducir la calidad del parque habitacional.

También expresaron preocupación por los efectos que tendría en pequeños propietarios, quienes muchas veces dependen de la renta de sus inmuebles como su principal fuente de ingresos.

“La gentrificación no se resuelve deteniendo o limitando el desarrollo, sino promoviendo uno que sea incluyente, ágil y responsable. Lo decimos con claridad: si queremos una ciudad más habitable, tenemos que generar las condiciones adecuadas para construirla”, concluyó la ADI.

Potencial de crecimiento urbano

La Asociación también destacó que la Ciudad de México tiene todavía un amplio margen para crecer de manera más eficiente y ordenada, ya que su densidad urbana promedio es de aproximadamente 6,160 habitantes por kilómetro cuadrado, una cifra muy por debajo de otras ciudades globales como Nueva York, que supera los 10,200 habitantes por km².

Desde su óptica, esta diferencia se explica por regulaciones urbanas obsoletas que restringen la altura y densidad de los desarrollos. “Es clave cambiar este enfoque y permitir que zonas subutilizadas se revitalicen mediante proyectos sostenibles, integrados y socialmente responsables”, apuntaron.

Además, reiteraron que el fenómeno del desplazamiento urbano se agrava cuando no se construyen suficientes unidades habitacionales. En esas condiciones, la demanda se concentra en zonas consolidadas, lo cual eleva los precios y excluye progresivamente a los sectores con menor poder adquisitivo.

Reconocen avances en ordenamiento urbano

Pese a sus críticas a ciertos enfoques regulatorios, la ADI reconoció avances impulsados por el Gobierno de la ciudad en materia de planeación urbana, como la implementación de una Ventanilla Única y el desarrollo del Programa General de Ordenamiento Territorial. A su juicio, estos esfuerzos contribuyen a ordenar el crecimiento urbano y otorgan certidumbre jurídica a los actores que buscan invertir de manera formal.

En ese sentido, reiteraron su disposición a colaborar con las autoridades para construir una Ciudad de México más accesible, densa, conectada y equitativa, sin frenar el desarrollo.

“No se trata de elegir entre inversión y justicia social. Se trata de diseñar un modelo urbano incluyente, que aproveche el potencial de la ciudad y beneficie a todos los que la habitamos”, enfatizó la organización.

Un llamado a construir futuro

En conclusión, la ADI urgió a las autoridades y a la sociedad a reconocer que la solución al problema de la vivienda no pasa por frenar el desarrollo, sino por canalizarlo de forma inteligente y equitativa, con reglas claras y condiciones adecuadas para la inversión responsable.

“La ciudad que queremos no se construye desde la escasez, sino desde la posibilidad: más vivienda, mejor ubicada, bien planeada y al alcance de todos”, finalizó el comunicado.