Construcción en México enfrenta presión por alza de energéticos

Costos de producción aumentan hasta 40%

El encarecimiento global del petróleo y los combustibles está impactando directamente a la industria de la construcción en México, elevando los costos de producción y generando incertidumbre en el sector.

Empresas como Cemex, Holcim y GCC enfrentan un escenario complicado ante la volatilidad de los energéticos.

Tensiones globales elevan precios

El incremento en los costos está relacionado con conflictos geopolíticos internacionales, que han provocado aumentos en el precio del petróleo y sus derivados.

Para la industria cementera, estos insumos son clave, ya que representan entre el 30% y 40% del costo total de producción.

Impacto directo en materiales y obras

De acuerdo con la Cámara Mexicana de la Industria de la Construcción, los aumentos han sido significativos:

  • Petróleo: +21.2% anual
  • Gasolina: +19.8%
  • Diésel: +0.5%
  • Asfalto: hasta +59%

Esto ha provocado que obras, especialmente carreteras, incrementen sus costos hasta en un 12%.

Industria bajo presión e inflación en puerta

El alza en combustibles y energía no solo afecta la producción, también impacta transporte, maquinaria y materiales clave.

Desde la Cámara Nacional del Cemento advierten que esta tendencia continuará, incluso si los conflictos internacionales disminuyen, lo que podría traducirse en mayor inflación en los próximos meses.

Sector aún en recuperación

A este panorama se suma una caída previa en la industria. Hasta inicios de 2026, la producción de constructoras acumulaba más de 20 meses a la baja, aunque ya se observan señales de recuperación gradual.

Energía, el factor clave

Uno de los mayores retos es el aumento en insumos como el coque de petróleo (petcoke), fundamental para la producción cementera, cuyo precio ha subido más de 40%.

Esto, sumado al incremento en transporte, presiona aún más los márgenes de las empresas.

Un panorama incierto para la construcción

El aumento en los costos energéticos evidencia la dependencia del sector respecto a los combustibles fósiles y la vulnerabilidad ante factores externos.

Especialistas coinciden en que, mientras no haya estabilidad en los precios, la industria seguirá enfrentando retos que podrían trasladarse al precio final de viviendas e infraestructura.