El precio de la vivienda en México continúa escalando de forma sostenida y acelerada. De acuerdo con el más reciente informe de la Sociedad Hipotecaria Federal (SHF), correspondiente al tercer trimestre de 2025, el valor de las viviendas adquiridas mediante crédito hipotecario creció 8.9% a nivel nacional, una variación que supera la inflación general y que confirma la presión que enfrenta el mercado inmobiliario.

Sin embargo, el encarecimiento no se distribuye de forma homogénea. Once entidades del país registraron aumentos por encima de 10%, concentrándose principalmente en zonas con alta actividad industrial, crecimiento urbano acelerado o fuerte dinamismo turístico.

Los estados con mayores incrementos fueron Quintana Roo (14%), Baja California Sur (12.8%), Tlaxcala (12.7%), Nayarit (12.1%), Jalisco (10.9%), Baja California (10.7%), Colima (10.5%), Yucatán (10.5%), Tamaulipas (10.5%), Morelos (10.4%) y Michoacán (10.4%). El común denominador entre ellos es la expansión de zonas industriales, la consolidación de nuevos polos económicos y el fortalecimiento del turismo, factores que presionan la demanda de vivienda y elevan su valor.

Dinámica regional: norte, centro y sureste concentran el encarecimiento

En el norte del país, estados como Baja California, Baja California Sur, Sonora y Tamaulipas presentan alzas impulsadas por la actividad manufacturera, el nearshoring y la creciente presión inmobiliaria en ciudades fronterizas.

En la región centro, entidades como Jalisco, Michoacán, Morelos y Tlaxcala registran incrementos relacionados con expansión urbana, llegada de nuevas inversiones y demanda habitacional derivada del crecimiento poblacional.

Mientras tanto, en el sureste, destinos turísticos consolidados —Quintana Roo, Yucatán y Nayarit— experimentan un encarecimiento acelerado asociado al auge de desarrollos inmobiliarios, proyectos turísticos y la expansión de infraestructura.

La Ciudad de México mantiene los precios más altos del país

Aunque el incremento en la Ciudad de México fue más moderado —4.8%— la capital mantiene el precio promedio más alto del país, con 3.93 millones de pesos por vivienda adquirida con crédito hipotecario.

Le siguen entidades como Baja California Sur (2.56 millones), Querétaro (2.33 millones), Nayarit (2.20 millones) y Morelos (2.11 millones), donde la vivienda continúa encareciéndose por la expansión urbana, la demanda de segundas residencias y el crecimiento en zonas metropolitanas.

En contraste, estados como Tabasco (5.9%), Durango (5.4%), Estado de México (5.2%) y Ciudad de México (4.8%) registraron los incrementos más bajos, aunque siguen enfrentando mercados de vivienda costosos y altamente demandados.

Una tendencia al alza que cumple una década

El encarecimiento de la vivienda no es un fenómeno reciente. Los registros históricos de la SHF muestran que desde 2015 los precios han mantenido una trayectoria ascendente en prácticamente todo el país.

En Quintana Roo, el índice de valor de vivienda pasó de 82.6 puntos en 2015 a más de 250 en 2025, lo que significa una apreciación cercana al 200%. En Baja California Sur, el valor prácticamente se triplicó en el mismo periodo.

En el centro del país, Jalisco y Morelos duplicaron el valor promedio de sus viviendas durante la última década, impulsados por el desarrollo urbano, la conexión metropolitana y el fortalecimiento de polos logísticos y tecnológicos.

Por su parte, Yucatán y Nayarit mostraron un repunte más reciente y acelerado a partir de 2020, coincidiendo con el auge turístico, las inversiones en infraestructura y la relocalización de población hacia estas zonas.

Un mercado que exige nuevas políticas de vivienda

El aumento sostenido en el precio de las viviendas plantea nuevos retos para compradores, desarrolladores y autoridades. La demanda creciente, combinada con la limitada oferta de vivienda accesible, está generando presiones que podrían profundizar la brecha habitacional en diversos segmentos de la población.

Especialistas advierten que el país necesitará fortalecer sus políticas de vivienda social, incentivar la construcción de unidades asequibles y regular con mayor precisión los mercados turísticos e industriales para evitar desplazamientos poblacionales o encarecimientos desproporcionados.

Mientras tanto, el informe de la SHF confirma una realidad contundente: la vivienda en México continúa encareciéndose y la tendencia a la alza no muestra signos de desaceleración.