El sector de la construcción en México atraviesa uno de sus momentos más críticos de los últimos años. De acuerdo con la Encuesta Nacional de Empresas Constructoras (ENEC), elaborada por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), el valor de la producción del sector cayó 2.9% mensual y 19.1% anual en agosto de 2025, en términos reales.
La disminución confirma una tendencia descendente sostenida, reflejo del menor dinamismo tanto en la obra pública como en la construcción privada, que ha impactado directamente en la generación de empleo, las horas trabajadas y el ingreso promedio de los trabajadores.
Empleo y actividad en retroceso constante
La contracción en el valor de la producción se ha acompañado de un deterioro en los indicadores laborales. Durante agosto, el personal ocupado total en las empresas constructoras descendió 0.7% mensual y 11.5% anual, con retrocesos generalizados en todos los segmentos.

El personal no dependiente —es decir, contratado por honorarios o proporcionado por otra razón social— tuvo una caída de 2.8%, mientras que el personal dependiente retrocedió 0.6%.
Por tipo de trabajador, el número de obreros disminuyó 0.8%, y el grupo de empleados administrativos, contables y directivos permaneció sin cambios, lo que indica una estabilización en el nivel gerencial, pero a costa de la base operativa.
Asimismo, las horas trabajadas bajaron 1.1% respecto a julio y 13.5% en comparación con agosto de 2024, siendo el personal no dependiente el más afectado. Esto refleja una reducción en la carga de trabajo y en la continuidad de los proyectos, particularmente en obra civil e infraestructura.
Remuneraciones también a la baja
El deterioro de la actividad constructora también alcanzó las remuneraciones medias reales, que registraron un descenso de 1.1% mensual y anual. Dentro de este rubro, los salarios de los obreros retrocedieron 1.6%, mientras que los sueldos de empleados administrativos y directivos se redujeron 0.4%.
El INEGI explicó que los datos fueron ajustados por estacionalidad y deflactados con el Índice Nacional de Precios al Productor (INPP) de la construcción, con el fin de ofrecer una visión precisa del desempeño real del sector.

La combinación de menor producción, caída en la ocupación y reducción salarial configura un panorama de debilidad estructural, con efectos potenciales en la cadena de valor de la industria —que abarca desde proveedores de materiales hasta contratistas especializados—.
Desempeño desigual entre estados
A nivel estatal, los resultados muestran una marcada disparidad. Algunas entidades reportaron avances notables, mientras otras experimentaron caídas históricas.
Entre los estados con mayores incrementos en el valor de la producción se encuentran:
- Tlaxcala, con un alza de 58.8%;
- Baja California Sur, con 46.2%; y
- Guerrero, con 45.6%.
Sin embargo, el desempeño positivo de estas entidades no logró compensar el desplome generalizado en otras regiones. Las caídas más pronunciadas se registraron en:
- Tabasco, con una contracción de 77.2%;
- Campeche, con 68.0%; y
- Durango, con 65.5%.
Estas cifras reflejan una desaceleración profunda en los polos energéticos y de infraestructura, tradicionalmente sostenidos por proyectos públicos de gran escala.
Perspectivas: incertidumbre y reconfiguración del sector
Analistas del sector señalan que el freno en la obra pública —por retrasos administrativos, ajustes presupuestales y transición de proyectos— ha reducido la demanda de mano de obra y materiales de construcción. A su vez, la inversión privada se ha mostrado cautelosa ante altas tasas de interés y un entorno económico incierto, lo que ha limitado el arranque de nuevos desarrollos inmobiliarios, industriales y de infraestructura urbana.
El panorama para el cierre de 2025 dependerá en gran medida de la ejecución de proyectos federales y del ritmo de reactivación de la inversión privada. De no revertirse la tendencia, el sector podría acumular su tercer año consecutivo de contracción real, afectando no solo a la industria constructora, sino también al empleo formal y al crecimiento económico del país.
La caída de 19.1% en el valor de la producción marca un punto crítico para una de las ramas económicas más relevantes del país. En un entorno de incertidumbre, la recuperación del sector construcción exigirá coordinación entre gobierno, iniciativa privada y bancos de desarrollo para reactivar la obra pública, incentivar la vivienda social y fortalecer la inversión en infraestructura productiva.