El crédito hipotecario en México atraviesa una etapa de desaceleración marcada por la incertidumbre económica y la cautela de los consumidores. Entre enero y julio de 2025, la banca comercial otorgó 64,400 financiamientos por un total de 154,900 millones de pesos, lo que representa una caída de 5.4% en número de préstamos y 0.5% en monto, de acuerdo con cifras compartidas por Enrique Margain, director ejecutivo de Crédito Puente e Hipotecario de Banco Mifel.

El especialista explicó que la tendencia a la baja en la colocación de créditos se ha mantenido en los últimos años, aunque el monto promedio de financiamiento ha crecido ligeramente por encima de la inflación, reflejando el bajo dinamismo económico y los cambios en la oferta de vivienda. “Existe una tendencia en los últimos años de otorgar un menor número de créditos; sin embargo, el crédito promedio ha crecido ligeramente. Esto es reflejo del bajo crecimiento económico y de la composición del mercado actual”, apuntó Margain.

Por su parte, Antonio Artigues Fiol, director ejecutivo de HSBC, atribuyó parte de la contracción a la guerra comercial global y sus efectos sobre la confianza del consumidor. “La incertidumbre económica y política, tanto interna como externa, ha afectado la confianza de los compradores de vivienda. Los bancos hemos mantenido tasas competitivas, pero el gran enemigo es la inestabilidad”, afirmó durante su participación en el Congreso de SOC Asesores.

La tasa promedio de interés hipotecario se ubicó en 10.37% a julio de 2025. Aunque el Banco de México ha reducido su tasa de referencia, las tasas de largo plazo que determinan los créditos hipotecarios no han seguido el mismo ritmo. “Esperamos ver una disminución hacia finales o principios del próximo año, pero será mucho más paulatina de lo que fue el incremento entre 2021 y 2022”, advirtió Margain.

Perspectivas y recuperación hacia 2027

Pese al entorno actual, los expertos mantienen una visión optimista a mediano plazo. Gonzalo Palafox, director ejecutivo de crédito hipotecario en Banamex y coordinador del Comité Hipotecario de la Asociación de Bancos de México (ABM), estimó que la recuperación podría comenzar hacia finales de 2026 o inicios de 2027, conforme se estabilicen las condiciones macroeconómicas.

“Las personas que hoy postergan su decisión de compra de vivienda eventualmente la reactivarán. Tener casa es una necesidad básica. Ya lo vimos en 2021, cuando tras la pandemia el sector repuntó hasta un 35% gracias a la demanda acumulada”, explicó Palafox.

Nuevos modelos para un mercado más inclusivo

Mientras la recuperación llega, las instituciones financieras buscan innovar en sus estrategias. Paulina Prieto, líder de producto y soluciones digitales en Scotiabank, destacó que el sistema bancario mexicano debe ampliar su alcance hacia nuevos segmentos de la población, especialmente aquellos que permanecen fuera del sistema financiero formal.

“La banca ha financiado al mismo segmento durante décadas. Necesitamos ser más disruptivos, crear estrategias para evaluar a la población informal y fomentar la inclusión financiera”, sostuvo. Según datos del banco, 32% de la población económicamente activa no tiene cuenta de ahorro, lo que limita su acceso al crédito.

Prieto subrayó que, aunque la cartera hipotecaria mantiene una morosidad baja de alrededor de 3%, el futuro del sector dependerá de la adopción de tecnologías de análisis, inteligencia artificial y nuevos modelos crediticios que permitan evaluar el comportamiento real de los consumidores.

En resumen, el mercado hipotecario mexicano vive una fase de ajuste. Con tasas aún elevadas, un entorno global incierto y consumidores prudentes, la banca se enfoca en preservar estabilidad y preparar terreno para una recuperación sólida. Si las previsiones se cumplen, el repunte podría llegar hacia 2027, impulsado por mayor certidumbre, innovación financiera y la reactivación natural de la demanda habitacional.