El Proyecto de Presupuesto de Egresos de la Federación (PPEF) 2026 plantea una reducción significativa en los recursos destinados al sector ferroviario en México. Aunque los trenes de pasajeros y carga siguen siendo protagonistas de la inversión pública, los montos asignados reflejan un ajuste de 32.6% respecto a 2025. En total, el presupuesto para proyectos ferroviarios pasará de 149,000 millones de pesos este año a 100,338 millones de pesos para el próximo.

El documento señala que, de los 19 programas prioritarios que suman 536,806 millones de pesos en inversión, 10 corresponden a proyectos ferroviarios. Pese a ello, casi todos presentan recortes.

Trenes con ajustes en recursos

Uno de los ejemplos más notorios es el Tren México–Querétaro, que contará con 10,492 millones de pesos en 2026, muy por debajo de los 30,000 millones autorizados para 2025. Aún más marcado es el ajuste en el proyecto AIFA–Pachuca, que pasará de 25,000 millones en 2025 a apenas 3,108 millones en 2026.

El Tren Saltillo–Nuevo Laredo, que arrancó construcción el pasado 9 de septiembre, figura entre los de mayor concentración de recursos con 14,386 millones de pesos. Este proyecto, impulsado en Nuevo León con la participación del gobernador Samuel García y la constructora ICA, forma parte de la estrategia de conectividad entre el centro y el norte del país.

Otros proyectos que recibirán continuidad son el Tren México–Toluca (7,408 millones de pesos), la interconexión AIFA–Lechería (600 millones) y el Corredor Interoceánico del Istmo de Tehuantepec (25,000 millones en su línea K).

El Tren Maya sigue en el podio

A pesar de que ya fue inaugurado, el Tren Maya se mantiene como el proyecto ferroviario con mayor asignación: 30,000 millones de pesos en 2026. Este monto lo coloca como el tercer programa con más recursos dentro del PPEF, solo detrás de Pemex (247,230 millones) y la Comisión Federal de Electricidad (61,091 millones).

En la lista de prioridades también aparecen la liberación de derechos de vía para 3,000 kilómetros de rutas ferroviarias proyectadas en el sexenio anterior (21,432 millones de pesos) y la compra de material rodante (14,879 millones).

Proyectos en marcha

El gobierno federal ha insistido en que los recortes no significan freno a la construcción, sino ajustes derivados de la etapa en la que se encuentran los proyectos. El Tren México–Querétaro, por ejemplo, es considerado pieza clave del corredor México–Nogales y se construye bajo supervisión de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena). La presidenta Claudia Sheinbaum anunció que en 2026 se licitarán tramos adicionales para acelerar su desarrollo.

En paralelo, avanzan estudios ambientales para el tramo Querétaro–Irapuato y las obras del Saltillo–Nuevo Laredo, que se perfila como una vía exclusiva para pasajeros, diseñada para operar a velocidades de entre 160 y 200 kilómetros por hora. Este tren contempla estaciones intermedias, obras de drenaje y más de 40 estructuras de conectividad, generando 4,744 empleos directos y cerca de 15,000 indirectos.

El gobernador de Nuevo León subrayó que la obra se integrará con las nuevas líneas 4 y 6 del Metro de Monterrey, lo que permitirá conectar sistemas de movilidad estatal con la infraestructura ferroviaria nacional.

Otro proyecto en fase activa es el tren AIFA–Pachuca, también a cargo de Sedena, que busca unir al Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles con la capital de Hidalgo en menos de una hora.

Un sector con protagonismo y ajustes

El presupuesto de 2026 refleja que, si bien los trenes mantienen un papel estratégico en la política de infraestructura, las cifras se moderan en comparación con el año pasado. El reto será mantener el ritmo de construcción y cumplir con los plazos previstos en un contexto de recursos más acotados, pero con proyectos de gran impacto económico y social en el corto y mediano plazo.