El mercado de rentas de corta estancia en la Ciudad de México (CDMX), impulsado por plataformas digitales como Airbnb y Booking, concentra actualmente alrededor del 30% del inventario de vivienda en renta en la capital del país. Así lo estimó la Secretaría de Vivienda local, en el marco de un debate que se ha intensificado en los últimos años sobre los efectos de este fenómeno en el acceso a vivienda asequible y la gentrificación en las zonas centrales de la ciudad.
De acuerdo con cifras de Inside Airbnb, a septiembre de 2024 se contabilizaban más de 17,000 propiedades listadas en estas plataformas dentro de la CDMX. De ese total, 84.62% se concentra en cuatro alcaldías: Cuauhtémoc, Miguel Hidalgo, Benito Juárez y Coyoacán, que en conjunto suman casi 15,000 unidades en oferta. Esta fuerte concentración territorial ha generado preocupación entre autoridades y vecinos, pues en estas zonas también se registran los precios más altos de renta en el mercado tradicional.

“Jamás hemos establecido que las plataformas sean las causantes de la gentrificación en la Ciudad de México, pero sí pensamos que se deben regular; el cómo es el tema de discusión”, señaló Federico Taboada, asesor de la Secretaría de Vivienda, durante el foro Diálogo con Anfitriones de Estancias Turísticas Eventuales. El funcionario enfatizó que, si bien la falta de vivienda asequible es un problema histórico que no nació con Airbnb, la proliferación de este modelo sí ha agudizado la presión en determinados corredores urbanos.
En respuesta, el Gobierno de la Ciudad de México ha impulsado estrategias como el Bando 1, con el objetivo de frenar el alza de precios y garantizar que la vivienda siga siendo accesible para la mayoría de los habitantes. Sin embargo, la iniciativa ha despertado resistencias y cuestionamientos por parte de anfitriones y asociaciones vinculadas al sector de las rentas de corta estancia.
Desde la perspectiva de los anfitriones, la narrativa que los vincula directamente con la especulación inmobiliaria resulta injusta. Sean Cazares, director de la Asociación Mexicana de Viviendas Turísticas, subrayó que el perfil de los arrendadores está lejos de coincidir con grandes fondos de inversión: “Somos micro, pequeños y medianos empresarios, no fondos internacionales de especulación inmobiliaria”.
Según los datos que compartió, 80% de los anfitriones en la capital posee un solo inmueble, 12% administra dos y apenas 5% cuenta con tres propiedades. Además, 51% son mujeres y 17% adultos mayores, lo que, a su juicio, muestra que detrás de la operación de estas plataformas existe un sector diverso y de carácter más bien local.

En la misma línea, Juan Pablo González, embajador de la Asociación de Administradores Profesionales de Renta Vacacional (APAR) en la CDMX, puntualizó que los departamentos tipo Airbnb no son la causa principal del encarecimiento de la vivienda, sino una consecuencia más dentro de un contexto en el que la oferta es insuficiente. “La construcción de vivienda en la Ciudad de México es de alrededor de 2,150 unidades anuales, apenas 3% de lo que se requiere. La Cámara Nacional de la Industria de Desarrollo y Promoción de Vivienda recomienda al menos 70,000 al año”, advirtió.
Ante este escenario, las asociaciones del sector han presentado una serie de propuestas para lograr una regulación más equilibrada, entre ellas:
- Certificaciones para anfitriones profesionales.
- Homologar el Impuesto Sobre Hospedaje (ISH) entre estancias temporales y hoteles.
- Garantizar que todas las plataformas retengan y entreguen los impuestos correspondientes.
- Otorgar representación a asociaciones de anfitriones en el Fondo Mixto de Promoción Turística.
- Incluir representantes de anfitriones en colectivos vecinales de las alcaldías.
- Desarrollar una plataforma digital de rentas (tradicionales y vacacionales) administrada por el propio gobierno capitalino.
No obstante, uno de los principales obstáculos para la formulación de políticas claras sigue siendo la falta de información. Taboada reconoció que, hasta el momento, no existe un registro oficial y detallado del universo de anfitriones y propietarios, debido a que las plataformas no comparten sus bases de datos.
Para Xóchitl Bravo Espinosa, coordinadora del Grupo Parlamentario de Morena en el Congreso local, la regulación no busca eliminar ni castigar a los anfitriones, sino ordenar un fenómeno que tiene impacto social creciente: “Se tienen que buscar alternativas, hacer propuestas para el beneficio de la mayoría. Nos tenemos que unir, en la ciudad cabemos todas y todos, si nos ponemos de acuerdo”.
El debate, por ahora, continúa abierto, en una ciudad donde el acceso a la vivienda asequible es uno de los principales retos urbanos del futuro inmediato.