En un giro que seguramente dejó a todos con la boca abierta, la gobernadora de Aguascalientes y el CEO de Nissan, Iván Espinosa, se reunieron en meses pasados para “impulsar la expansión de la compañía”. Mientras tanto, en Morelos, eso sí, con una visión de futuro a largo plazo, mejor ni preguntar. La diferencia, claro, es que en Aguascalientes saben que un buen negocio no se construye solo con saludar con la mano a los inversionistas, o reunirse con las cámaras empresariales de siempre, sino en tener un plan estratégico… o al menos, eso aparentan.

¡Pero que va!, si en Morelos prefieren dedicarse a otras prioridades, como conmemorar el día del taco acorazado o distraerse en reubicar el monumento a Zapata de forma improvisada, en lugar de tener una visión clara para el estado. La apatía, la improvisación y la falta de liderazgo parecen ser los nuevos pilares del gobierno estatal, de hecho, si la visión fuera un programa de televisión, en Morelos seguro que lo cancelan por baja audiencia *guiño, guiño*.

Mientras tanto, en Aguascalientes, la unión de esfuerzos entre gobierno y empresarios parece una fórmula mágica para atraer inversiones. Aguascalientes no solo ofreció a Nissan condiciones que en Morelos ni siquiera sueñan, sino que además logró que Iván Espinosa, el nuevo CEO de Nissan, no tuviera escrúpulos en dejar a 3,500 familias morelenses sin empleo, familias que en Aguascalientes ni siquiera quisieron argumentando que provocarían “desequilibrio en su estado”. Claro, mejor que unos cuantos empleos se pierdan en una tierra que no tiene visión, a que toda la región se promueva y se fortalezca.

¿Y qué decir a nivel nacional? La falta de una estrategia clara para atender la nueva realidad de Mexico ante las embestidas arancelarias de Trump, bajo la sombra de la pésima expresión “yo tenía conocimiento que solo cerraban Argentina”. Y es que ante los problemas reales dejan en evidencia que, en términos de visión, Morelos sigue en el siglo pasado, o peor aún, en la Edad de Piedra. Porque, claro, lo más importante ahora no es planear el mañana, sino crear un espectáculo de fuegos artificiales, aunque eso signifique hoy hipotecar el futuro del estado, o poner, ahora sí, el territorio a disposición de cualquier hijo de vecino, sin estudios, sin planificación, sin visión, sin estrategia, solo para salir del paso del problema político que tiene el gobierno de Morelos.

No olvidemos que en Morelos se prefiere hacer política de Photoshop: fotos de eventos donde parecen estar resolviendo todos los problemas del mundo, pero en realidad solo se están tomando la selfie del momento para el recuerdo. El largo plazo, esa frase tan desconocida, no existe en su vocabulario, solo la cortina de humo para distraer a una población que ya no sabe qué creer.

Mientras en otros lados trabajan con un fin en mente, en Morelos solo hacen que el tiempo pase y las promesas se olviden. La falta de visión no solo frena el desarrollo, sino que también aviva el estancamiento, esa fatal enfermedad que parece estar en su ADN. Vender espejitos y que la gente siga ilusionada, eso sí que lo hacen bien. ¿El futuro? Mejor ni preguntar, total, para qué si en un par de años quizás cambien de estrategia y nos vuelvan a prometer el paraíso que nunca llega.