El Gobierno de México anunció el nombramiento del antropólogo Joel Omar Vázquez Herrera como nuevo director general del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), una de las instituciones más emblemáticas del país en materia de investigación, conservación y difusión del patrimonio arqueológico, histórico y antropológico. La designación fue confirmada por la secretaria de Cultura, Claudia Curiel de Icaza, en acuerdo con la Presidenta Claudia Sheinbaum Pardo.

Vázquez Herrera sustituye en el cargo a Diego Prieto Hernández, quien dirigió el INAH desde 2016 y ahora asumirá la conducción de la Unidad de Culturas Vivas, Patrimonio Inmaterial e Interculturalidad (UCVPII), una nueva instancia creada por la Secretaría de Cultura.

Compromiso con la restauración y protección del patrimonio

Con más de dos décadas de experiencia en el servicio público, Joel Omar Vázquez ha sido un actor clave en la política cultural del país. Su trabajo al frente del Centro INAH Oaxaca, en dos periodos, lo consolidó como uno de los gestores más eficaces en la restauración de patrimonio dañado por fenómenos naturales. Lideró la reconstrucción de cerca de 650 inmuebles arqueológicos e históricos afectados por los sismos de 2017, 2018 y 2020, bajo el Programa Nacional de Reconstrucción.

También impulsó la actualización del Plan Parcial de Conservación de la Zona de Monumentos Históricos de Oaxaca de Juárez, el reforzamiento del polígono de protección de Monte Albán y la reapertura del Museo Ervin Frissell, en San Pablo Villa de Mitla. Además, fue partícipe de la recuperación de la casa Odriozola, que será sede de la Escuela de Restauración dirigida a jóvenes de comunidades oaxaqueñas.

Visión institucional y experiencia académica

Licenciado en Antropología Social por la Universidad Autónoma de Querétaro (UAQ), con estudios de maestría en Administración Pública, Vázquez Herrera ha coordinado publicaciones académicas como “Oaxaca Patrimonio Cultural: Investigaciones Recientes” y ha desarrollado investigaciones sobre antropología médica y servicios civiles de carrera. También ha sido catedrático en la UAQ, formando nuevas generaciones de antropólogos y servidores públicos.

El antropólogo asume la dirección del Instituto Nacional de Antropología e Historia con una sólida trayectoria en restauración, descentralización y defensa del patrimonio cultural

En su paso como Coordinador Nacional de Centros INAH, desempeñó un papel clave en los procesos de descentralización institucional, reforzando las capacidades operativas del INAH en los estados y regiones del país.

Con su llegada a la dirección general del Instituto, se espera una etapa de consolidación institucional, con énfasis en la cercanía con las comunidades, la protección del patrimonio material e inmaterial, y la actualización de políticas culturales ante los retos del presente.

Diego Prieto Hernández encabezará nueva Unidad de Culturas Vivas

En paralelo, la Secretaría de Cultura informó la creación de la Unidad de Culturas Vivas, Patrimonio Inmaterial e Interculturalidad (UCVPII), que será dirigida por Diego Prieto Hernández, quien deja la dirección del INAH tras casi una década de gestión.

La nueva entidad buscará coordinar estrategias de reconocimiento a la diversidad cultural y garantizar el ejercicio pleno de los derechos culturales de pueblos indígenas, comunidades rurales, urbanas y afromexicanas. También tendrá funciones de asesoría para instituciones públicas y privadas en temas de patrimonio inmaterial e interculturalidad.

“México es una nación de culturas vivas. Por ello, hemos creado esta nueva área estratégica”, destacó Claudia Curiel de Icaza, secretaria de Cultura.

Una nueva etapa para la cultura en México

Ambos nombramientos reflejan el compromiso de la administración federal con la defensa de la memoria histórica, la justicia cultural y el respeto a la diversidad. Con el liderazgo de Joel Omar Vázquez en el INAH y Diego Prieto en la UCVPII, el país abre una nueva etapa en la política cultural, que buscará no sólo preservar el legado del pasado, sino también fomentar la participación activa de las comunidades en la construcción de una cultura viva, inclusiva y transformadora.